NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

28 septiembre 2006

VIENTOS


a muchos amigos y amigas

Debió ser por aquellos días en que descubrí los versos de Miguel, el de Orihuela, que me dejé arrastrar por un viento que en realidad siempre ha sido calma de pabilo quedo, apenas temblor de oscuridades. Debía ser la mirada resignada de la gente triste de un país vencido por la tragedia. La humildad en las manos de una madre refugiada bajo la luz tenue de una lámpara de costura. Las calles por siempre nubladas donde habitaba la emigración del hambre.
Soy hombre de silencio y nombre de nadie. Y han sido quizá demasiados años teniendo la fe por presupuesto en el latido de un viento que hoy descubro entelequia. El viento es viento más allá de las ropas que se aferran a un alambre necesario para entender y entendernos. Ese pueblo al que cantamos alberga una desnudez que no era la tuya Miguel, ni la mía Miguel, ni la de los poetas que han sido en la vorágine del ojo de la libertad del hombre. Ha sido todo una gran mentira. Siempre fue un débil aliento. El aliento de unos pocos, de esos que nunca pondrán nombre al color del agua del mar. Jaén siempre será esclava porque no puede entender la grandeza de esa alma menor que un grano de avena, de esa libertad que nunca será viento sino silencio, que habita disperso por las ciudades y aldeas del mundo, en habitaciones no ya incomprendidas sino maltratadas. Seguramente no te dio tiempo de descubrir la mentira, antes te llegó la muerte y aunque yo también te requiero para hablar de tantas cosas, es mejor así, prefiero quedarme a solas con esta tristeza y soportar con ojos amanecidos, en compañía de otras soledades, ese rayo que en ti no cesa, compañero.

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