NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

09 noviembre 2006

NOCHE




y tu a mi lado, dormida con un dedo aprisionado entre las páginas de un libro. Sin soñar siquiera en que alguien te sueña. Sin otro vestido que la desnudez del que ama la vida y se deja sosegar por la noche. Duermes en lo inmenso de las aves, bajo la pluma que pretende dibujarte con este silencio sin demora. Garabatos de girasoles al fin y al cabo la mano que me vive me desconoce.
Han pasado tantos años que no ha pasado el tiempo y tan solo he aprendido que los textos que empiezan por y no vienen de ningún lado, que no habrá un punto porque no habrá puerta, con la esperanza de que el verso decida regresar

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