NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

19 diciembre 2006

EL NAUFRAGIO

Es fácil amar el mar cuando eres su presa, cuando la compañía de las estrellas es inevitable y el tiempo más que tiempo es anhelo de esa barca que nunca llega, salvándonos la vida. La libertad del pájaro no contempla el oleaje ni ha puesto nombre a los vientos. El verdadero viaje no se detiene nunca ante los faros de los hombres. Sé que es fácil amar el mar en esta isla, sentir la compañía de todo lo que leí y el aliento de cada uno de los besos. Los acantilados ya no son más que frágiles escalones que suben al cielo y bajan a la arena. Pero uno siempre encuentra motivos para amar, es inevitable. En las aguas de los océanos sucumbió el lápiz y con él las palabras de alambre. Por eso, porque un naufragio me robó los versos salvándome la vida, amo la mar.

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