NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

31 enero 2007

EL RÍO

Hoy voy a hablarte con la misma palabra de siempre, y sin embargo te sentirás más cerca. No le pondré nombre a las cosas y tendrás que inventarte otro mundo. Habrás de decidir entre la sombra y el sueño, entre la luz y un suspiro que empuje tu barca hasta la orilla. El río nos resulta demasiado ancho cuando andamos cansados. Es la realidad de las estrellas, sentirte tan cerca cuando es imposible tocarte. Qué lejos nos quedan siempre las orillas y qué profundo es el mar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero cuando el rio se nos hace largo i sin fin, y nos damos cuenta de ello, no tenemos oto remedio que resignarnos.
Y quedarnos ese amor solo para nosotros.

paco dijo...

Gracias por tu comentario anónimo. Pero siempre me resulta difícil apostillar y en muchas ocasiones, como en esta, no ha lugar.
Un abrazo
El mendigo