NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

03 enero 2007


Tú me has librado de la pobreza para siempre, me has puesto nombre a las cosas, me has llamado.
Tú siempre has estado entre las hojas y el aire como los silencios del arpa.
Tú empiezas donde yo me pierdo y en contemplarte siento que esta soledad no es miedo de ausencia.
No te vayas sin mí en el vuelo a ningún lado, allí donde mueren los que se aman.

Soy como la fragilidad del agua. Esqueleto de mañanas en el horizonte del mar, entre el desmayo de las olas que, en su silencio de madera, duermen en el pacer de los campos, verdes de octubre en su humildad. En esa fragilidad que despiden tus ojos hiero a cada instante del lento y tortuoso viaje una tierra que acabará por matarme. Siempre entre miedos abrazados en alcohol de mesas solitarias las noches sin abrir. Yo soy como la fragilidad del agua, por eso no aprendí a escribir ni consigo recordar el nombre de las calles. Como el huracán vine para salir huyendo, como la edad temprana. Quise en mí plantar un huerto entre el dolor de un latido y entendí el rígido esqueleto de una hoja, la delicadeza del trueno y la brutalidad del arpa. A ti te nombro, porque tú harás nuevos caminos al mar con toda esa fragilidad de la que te nombro.

4 comentarios:

José dijo...

Durante y después de haber leído el texto me he sentido mejor. Aunque no lo haya entendido, he pasado un rato magnífico, y para mi, eso era lo esencial.
Con este breve comentario pretendo animar al autor a que continúe escribiendo, pues somos muchos los que en días como el de hoy nos apetece leer algo que nos entretenga.

El mendigo dijo...

José, se trata de amor. De eso que nos hace lectores y escritores de todo eso que sentimos y que apenas si podemos atesorar, lo intentamos con la debilidad de las palabras y con la fragilidad de nuestros silencios.

Gracias

H dijo...

Es lo mas increible que he leido asta ahora, cada palabra te da una sensacion distinta, asta te da el poder de imaginar y sintir su magia oculta sin darte cuenta estas sumergida y concentrada plenamente sin darte cuenta de lo que ocurre a tu alrededor. no puedo comentar el texto en si pero si el momento de leerlo.

Los cuadernos del mendigo dijo...

Curioso que tu nombre sea la letra muda de nuestro abecedario. Seguro que tienes cosas que decir del texto, seguro;a mí me parece más difícil comentar el mometo de leerlo y a la vez más maravilloso.
Paco