NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

19 febrero 2007

EL SILENCIO DEL FARO

Yo quisiera, pero mi flaqueza no me permite dedicar este texto a nadie más que a mí.
Porque, entre otras cosas, quizá fuera yo mismo.



El silencio del faro es la noche del verso, un espacio entre palabras donde yace el poema.
Yo soy ese monstruo que un día imaginasteis que podríais llegar a ser. Era en vuestra juventud, apenas nombradas las primeras palabras de amor sin oficio, cuando nos bañábamos en el mar, cuando las olas se visten de noche, y nadábamos desnudos entre las corrientes cálidas del agua, buscando ese lugar sin tiempo, ese instante a la deriva, ese silencio más allá de la playa del sueño. Y nos dejábamos iluminar por una luna sin cuello que parecía alejarse entre un entresijo de pestañas que caían como persianas de plumas. Todo el algodón del agua meciendo nuestros cuerpos de desnudas aspas, dejándonos arrastrar inconscientes por los acogedores muslos del mar. Y en la tierra mojada por las olas nos miramos junto a la noche del verso, sentimos el silencio del faro,
Tú caíste en un ciempiés de palabras hermosas como un atardecer. Yo, aún sigo en ese espacio del que nunca te hablé.

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