NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

20 febrero 2007

LA GUERRA











Cuando callo
y no encuentro el porqué de mi silencio.


EL DÍA DESPUÉS (II)

Si en ti encontrara, luz, una razón
para seguir amando entre el escombro,
un aliento de sombra imperecedera,
sabría a qué atenerme cuando leo
en tus labios mi vida y mi epitafio.

Y hoy, sentado en la orilla de los siglos,
quisiera ser mirada y entender,
cómo se hacen pequeños los guijarros
del río que nos trajo la sed,
y no nos enseñaron el lenguaje
de los peces que habitan en el aire.

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