NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

05 febrero 2007

PALIQUES

PALIQUE DEL DESESPERO
Al abrir el reloj no había nadie por la calle, era de noche y las oscuridades de las casas alumbraban un silencio de nube. Había un papel en el armario, lo había leído dos días antes de morir en una lavandería del barrio el lápiz que lo escribió. Nunca miro en los armarios cuando giro los bolsillos antes de bañarme. Cerré el reloj, eran las siete, tarde para ver amanecer, demasiado tarde para un atardecer sin tiempo.

PALIQUE DE LOS ADOQUINES
Cuando te vi por última vez no sabía que lo sería, sino te habría enseñado mi caja de lapiceros. Habrías entrado conmigo en el miedo a no volvernos a ver, a sentirnos la ausencia, a volver por volver. No, yo no sabía que sería la última vez, la última mirada, el beso último, el último seré.

PALIQUE DEL ATARDECER
Te has desnudado como un plácida tarde de verano, como una prenda al capricho del vuelo que hace alas en las nubes y te arropa de calor. Te has desnudado, como la oscuridad en su agujero, como un sin nadie, y en tu pelo, al remanso de una sombra, brilla el sol del atardecer.

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