NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

02 marzo 2007

AMOR DE MENDIGO

Yo sé que no me crees cuando digo
que ni en las horas negras te he olvidado,
que dormías las noches a mi lado
como sueño en el alma de un mendigo.

Fuiste como el silencio, viejo abrigo
que en tardes del eterno invierno helado,
me arropó y me besó sosegado
en un portal donde amaba contigo.

Tú no te irás dejándome tan a solas,
no arrastrarás el sueño de este mundo
que del sueño desterraron las olas.

No habría en mí dolor más profundo
que llorarte en un campo de amapolas,
como muere la flor del vagabundo

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las hojas del cuaderno del mendigo
derrochan buen hacer a tu manera.
Inspiración que duerme dondequiera
con la pluma y el verso de testigo.


Jajaja, en un momentito.
Bueno profe, por cierto ¿te llegó el correo?
David.

paco dijo...

Sí que mellegó, David. Si mal no recuerdo te contesté y rectifiqué el error del soneto. En cuanto al que tú me enviaste no creo que pueda decirte sobre él más de lo que tu ya sabes. El sendero de la poesía es largo y tortuoso. Lo más importante es no desfallecer y seguir. Hay un latido que siempre nos mantiene despiertos y al cual no podemos renunciar.
Énvíame más si te parece.

Un abrazo.
Paco

Lunna de skorpio dijo...

Nunca se olvida nada...todo permanece en el recuerdo de la vida,,excelente entrada,