NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

18 marzo 2007

MIERCOLES




Cuando vuelvas que sea en silencio. Si no, creeré que te marchaste y me dejaste abrazado al alma, sentado en el quicio de la ausencia. Veré pasar los autobuses de las afueras y mis besos habrán sido de otra sino del aire. Y los tuyos, los tuyos andarán por los tejados donde las aves detienen su viaje apenas un momento; en las hojas que emigran en otoño hacia donde nadie sabe. Si vuelves algún día, no será tarde, guardaré el beso. Los mendigos de palabras deambularán por las calles y por ellos sabrás. Yo sabré despertarme.

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