NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

12 abril 2007

POEMA

Estos versos los escribí anoche y me han persegido durante todo el día. No ya su maleza, sino ese espacio que robaron al blanco de la página. Creo que en el hontanar de mi intención era el soneto, pero, inexplicablemente se fue rompiendo y construyendo. No sé si para hacerlo más grande o para evidenciarme la fragilidad de mis dedos. Voy a morir con él y, sobretodo, voy a vivir con él su vuelo. Ya es inevitable.
PARA EL AMIGO, POETA, ÁNGEL LUIS LUJÁN

Mitiga en mí el dolor de tanta ausencia,
pues camino en la noche bajo un cielo
que derrama la voz del desconsuelo
y tirita en la luz de una apariencia.

Un sigiloso silencio de anzuelo,
este túnel de noche que me aqueja
y huye hacia la luz, y en mi boca deja
una boca sin labios en la sombra

Dejaré cada cuerpo en esta alfombra
de lágrimas de amor como sentencia,
desierto de las noches en que velo
la muerte que se asoma y que se aleja

llevándose los besos, como ciencia
que ha de mover su ficha sin recelo,
sin sentir ni un instante de mi queja.

1 comentario:

Matasanos dijo...

El famoso soneto que no se dejaba ser soneto? Es cruioso cuando tu dejas de dominar la spalabras para que ellas te dominen a ti..