NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

09 mayo 2007

DE NOSOTROS Y EL ÁRBOL


Ay, sombra
que te deshilachas,
te das al otoño
como una pisada
sin huella.
Raíz que en la tierra
te yergues,
raíz que en la tierra
te hundes...

Y viene de ningún lado
el viento que ni de frío muere,
su aliento
abrasa la hoja,
que en tu raíz
se balancea,
para nacer y morir,
en el hueco
impasible
de nuestras bocas,
donde corren los océanos,
y los vientos toman forma:
las palabras y las olas.

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