NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

15 mayo 2007

SOLO ELEGIMOS ADÓNDE


Yo no siento odio por nadie y a nadie le deseo mal alguno. Pero no estaría de más que alguno fuera abducido. Mi última plegaria es que a más de uno se lo llevara su Dios y lo sentara a su derecha, a su izquierda -si me apuran-, o en el sótano, con tal de que desaparecieran de la tierra. Que a la derecha del padre paliaran su aburrimiento con el juego del soplavivo y que la prenda que debieran pagar fuera la pobreza a la que condenan a los demás. Que canonicen a Antón Pirulero, y que cada cual engulla sus frustraciones. Muy a mi pesar, descubrí que hay almas malas y que no están precisamente en el infierno. En realidad, el infierno es un lugar humilde donde llegan a arder, con cierta facilidad, los poetas, pero no el papel. Desde que me dijeron que yo formaba parte del pueblo llano, me afano en buscarlo, hasta la cúspide de la montaña o en el inmenso bajiplano. De algún lugar debe brotar, sin duda, el río de la mediocridad que nos inunda. Cansado de tan ingenuo viaje me siento a contemplar un llanto del hombre por el hombre. Y mientras tanta desazón se sudece, Matarilerileron sigue libre y sin contestar a nuestras rogativas, y seguimos buscando las llaves que escondió en el fondo del mar con la esperanza de dejar de pagar un alquiler por vivir entre cuatro paredes. ¿Cómo no va a estar herido nuestro inconsciente colectivo después de llevar tantos años madrugando sin que se cumpla la profecía que asevera la consiguiente ayuda de Dios?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me siento como un antiguo reloj que ya no funciona, que sus manecillas se han detenido en una hora exacta, como un inútil adorno sobre una blanca y bacía pared.
Me siento detenida en un tiempo, las doce, del día 18 de mayo ha fallecido un amigo.
Cada vez que lo veía me alegraba y me olvidaba de todas mis desgracias de la vida. Sabia escuchar como vos, yo sabia que contaba con el para lo que fuera, me hacia sentir esa niñez que nunca tuve. Nos veíamos de vez en cuando para tomar café con mas amigos...habíamos quedado para la semana que viene, pero no podrá ser.
Solo de pensar que ya no volveré a verle ni hablar con el, se me desgarra el alma y se me corta la respiración. No lo logro asimilar.
Y Ahora tengo que volver a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi triste andar que acostumbro a llamarle vida. Solo me quedan esos fugaces momentos en los recuerdos de mi mente.

Me siento bien escribiendo en este cuaderno porque se que al otro lado hay alguien que me escucha y “ le hace feliz sentirtse acompañado”.

Gracias

PACO dijo...

Quisiera poder edificar con la palabra un andamio de sosiegos. Tener la certeza de que unos versos logran arrebatar espacio a la pena cuando sé que ya nunca más tu silencio será el mismo. Este cuaderno de mendigo quiere ser abrazo y niebla. El resto es cosa del imposible olvido, inevitable olvido. A veces uno entiende que la vida está más allá del sernos. Todo se confunde en esa soledad que te inunda. Eres tú quien vive esa ausencia. Yo dejaré versos.

Paco

Istar Bslama dijo...

¿Tu tienes hijos? Si no los tiene, entonces, no has dejado todavia de sufrir.