NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

05 junio 2007

CARTA DEL MENDIGO


Ha amanecido. Voy dejando atrás pueblos tras la ventanilla del coche y te pienso. Me pienso. Y la poesía, como un débil andamio a ningún lado, me desasosiega, me abate, y entonces, la vida parece inasible como el vuelo de las mariposas. He buscado durante toda la noche esos versos que te sirvieran. Lo sé porque me desperté y debió ser la evidencia de no ser no más que un hombre. Si pudiera arrancarte un trocito de ese dolor que escancia el desamor, un solo instante, la palabra tendría un sentido. Pero no puedo. No sé. Y, ciertamente, hay que sobrevivir a la mudanza porque somos mudanza. Te siento cerca y solo puedo entrar en tu pena como hombre armado de versos, que tan solo acompañan. Sin embargo, tú me dejaste soñarte a tu lado.
De vuelta a casa, sentía que te dejaba en un desierto inexplicable. Quise volver tantas veces como veces te pensaba. No puede evitar este alma sentirse desvalido. Si tú supieras cómo darme trozos de tu pena, que te alivie, yo intentaré con ellas dar vida a mariposas para devolverlas al aire y así, verte sonreír al horizonte, y que entiendas, que todo es mudanza, porque somos mudanza. Poco importa que yo pase la vida esperando.
Un beso

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta Carta del mendigo, me transmite algo, no sé, quizás me siento identificada, será porque yo también, tiempo atrás quise llamar tantas veces a alguien como veces le pensaba y le pienso, sin embargo, lo hacia a gritos, sin que se diera cuenta.
Pero creo que hice bien, lo contrario, seria injusto, por no poder ofrecer nada para alguien que tiene un trayecto, una vida, sueños y su gente que le pueda transmitir instantes de felicidad que yo soy incapaz de hacer ni podré hacer.
Como bien dijiste, hay que sobre vivir a la mudanza.

PACO dijo...

Anónima, no hay nada más hermoso para el que escribe versos que que alguien los haga suyos. Sin embargo, me aqueja la melancolía y el abatimiento que dejas en tus palabras de lo no vivido. No sé si entiendo.

Anónimo dijo...

No era mi intención transmitir esos sentimientos o estados de animo, la verdad es que no me he dado cuenta de ello, y lo siento.
Pero no acabo de entender lo que quisiste decir con lo ultimo del texto.

Anónimo dijo...

No era mi intención transmitir esos sentimientos o estados de animo, la verdad es que no me he dado cuenta de ello, y lo siento.
Pero no acabo de entender lo que quisiste decir con lo ultimo del texto.

PACO dijo...

Amiga mía, y digo amiga porque amiga es quien comparte una búsqueda común, más allá de que los caminos se encuentren. ¿Qué texto es el último si no hay parágrafo alguno. ¿"No sé si entiendo"? -No sé si te he interpretado bien-. Pero si no se dio cuenta poco puede hacer por ti para sobrevivir a la mudanza. Y me duele, claro que me duele esa melancolía y ese abatimiento de tus palabras. Y me maravilla esa fuerza oculta en neblina y me duele.

Anónimo dijo...

Me siento impotente, no se que puedo hacer por vos, para que no le duela. Asta me arrepiento de mi comentario, mas bien de todos. Solo de pensar que le he producido dolor, me aterra. El dolor es algo insoportable y no quiero ser causa de ello para vos. Ojala podría arrancárselo y quedármelo solo para mi. Le prometo que no haré ningún comentario mas y lo siento en el alma.

PACO dijo...

¡Por favor! Ni se te ocurra dejar de transmitir tus comentarios. Eso sería negar el sentido de este cuaderno y el fin último de los versos. Entiende el dolor como un sentimiento de vida. No podemos vivirlo como algo ajeno a nosotros sino como un latido que nos hace libres. Ni se te ocurra, repito, ni se te ocurra. Espero tus palabras.

Paco

el far dijo...

hola paco,
en esta noche de mudanza por sorpresa he encontrado este texto tuyo...aunque tiempo atras lo lei, no sabes como cuesta entender ciertas cosas que a uno le suceden en la vida..
solo puedo darte las gracias por estar siempre y recoger mis palabras...
gracias amigo!
el far ( ee ii aa)