NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

17 junio 2007

MAR DE LEVA

a Javier Ruibal

Recibí su carta un martes del mes de Diciembre. Hacía frío en las calles de Barcelona y el reloj del andén de la vieja estación de Francia señalaba la madrugada. Sentí miedo de que el ruido de la máquina de cervezas pudiera despertar la ciudad. Nadie cruzaba los andenes, ni si siquiera las estrellas fugaces se detienen a mirar una ciudad hendida en la pena. Importa poco el nombre de los pueblos si tienen mar. El mar dejó para siempre las olas en tu pelo y un árbol de vientos. Solo la luz de tú balcón en la noche. Un banco en la plaza vieja. Y el sueño de un viaje al mar, donde dicen que importa poco el nombre de los pueblos.

No hay comentarios: