NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

26 junio 2007

SONETO

Soneto al mendigo

De qué sirve, errante vagabundo,
este abrigo si todo es apariencia.
De qué las razones de la conciencia,
si tropieza en las mañanas del mundo,

en la voz de un lamento tan profundo
como el frágil silencio de la ausencia.
Espero que el alba dicte sentencia,
que me deje en el sueño, moribundo,

de creerme palabra en los desiertos,
en los mares, en la cárcel del alma,
que se desvanece en los conciertos

de las aves sin ruta, y el mar en calma,
devuelve uno a uno sus hijos muertos,
como un otoño que arma y me desalma.


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