NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

29 agosto 2007

LA NUBE



Hoy he ido por el camino de las afueras del pueblo y he vuelto por el mismo camino de tierra que rodea la montaña. Y he ido como todas las tardes; voy a la nube. La soledad es como el sueño, de repente te vence. Y debían estar ahí esas hojas ayer, yo, sin embargo no las vi. Debió ser el viento que limpió la hojarasca de mis ojos. El viento que sube por la ladera anunciando el atardecer. He olvidado el ruido de tanto contemplar los colores. Para mí, y sólo para mí, el fuego envuelve los árboles en llamas que soportarán la sombra. Apenas unos segundos y no podré salir. Me queda la esperanza. He de volverte a ver.

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