NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

31 agosto 2007


Uno teme pensar que vivimos para entender la muerte; que nacemos, como el sol, cuando lo quieren las nubes. Las mismas que llueven acabada de tender la ropa. Lo difícil es nacer. Vencer al miedo con la palabra ; los primeros pasos a ningún lado. Cuando el suelo parecía un empedrado de tropiezos. Cuando sentía el vértigo de las miradas que me descubrían en su cristal un beso para el sueño, amor para las tristezas y tejado para la lluvia. Con el tiempo yo crecí o sus ojos se hicieron pequeños. Poblaron de sombras mi cuarto y un día me fui, huí como lo hace un enamorado. Supe que aquella muchacha me daría el mendigo que necesitaba para volver. Para ser sosiego bajo la lluvia que mira a lo alto

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