NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

24 septiembre 2007

CONTINUACIÓN



Seguirá mi silencio.

Como huella de nube de tormentas vine para dejar sosiego y no otra cosa. Vine, tal vez, para el instante bajo la piedra. Vine para ese silencio de sombra que siempre añorarán los claros del bosque. Es inevitable sentir mar recordándote a mi lado, cuando conoces cada rincón de estos versos mal escritos, ahogados por un llanto que habita en la lentitud de las nubes y espera su paso. Caminante, tus huellas deben ser silencio, qué si no hace viva la palabra.

1 comentario:

Matasanos dijo...

Claro! ..el silencio :)