NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

16 octubre 2007

EL YERTO RESPIRAR DE UN VIOLONCHELO

Elegías a la muerte de mi padre
Hablarte es tan oscuro como una espera,
como el aliento frío de la escarcha,
como ese ruido amargo en mi ebriedad.
Quiero sólo llamarte una vez más,
quiero ver tu ventana herida,
de libertad herida como el vuelo
que nos lleva a la muerte.
Tu me conoces, fumo demasiado,
y hallo en la oscuridad palabras
para los edificios de la pena,
porque hablarte es oscuro, por la ausencia
de tus manos en cada verso,
en cada instante yermo en que te hablo
y ni siquiera estoy para sentirte.

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