NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

23 octubre 2007

EL YERTO RESPIRAR DE UN VIOLONCHELO


Elegías a la muerte de mi padre

Aquí estoy porque así lo quiere la muerte,
porque no existe el sueño.
Por el llanto soy noche oscura,
que es de luz siempre oscura
y en su voz, cualquier árbol solitario
como sombra en los ojos ciegos.

¿Y todavía tengo que creer en la vida,
que enhestar la herramienta al sol
cada mañana, cada amanecer
y mirar con los ojos limpios de ira, una tierra
que conoce de mí cada derrota?

Aquí estoy porque no quiero olvidar,
porque volver atrás no hiere
a una noche a la que poco le importa
cuánto nos alejamos.
Lo dirán las mañanas exhumadas
de la memoria: cada vez que sientes
se alza una nueva historia, se desata
un tiempo que se va sin despedida
y una habitación yerta se atavía,
impasible, ante el aire que respira
una muerte que sabe de tus hijos.

No hay comentarios: