NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

04 diciembre 2007

LA FIESTA


Todas las tardes solía envejecer un poco mirando a las montañas. Una gitana de dos lunas amaba la noche hasta la mañana, como el ruido del agua sobre el agua. Tuvo tantos sueños como guirnaldas tapando la negra noche de estrellas estrellada, lejos, en la plaza del pueblo, bailaban los cuerpos las niñas y los hombres de barro cansado y de trillas, las miraban con deseo de juventud perdida. Del frío de las afueras vendrá, vestido de negro que no de luto. Vendrá y dejará como labios, un beso de rocío.

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