NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

16 diciembre 2007


Sin ni siquiera saber qué busca, ni tan siquiera sabe si allí donde busca se encuentra. ¿cómo saber si es el lugar preciso? Ni siquiera si lo buscado se halla en lugar alguno. Sus paredes son invisibles como los lindes de la mirada; inasible pasamanos en el camino de la ausencia. Un muro construido de tiempos sin argamasa cuyo resultado no es el tiempo sino sentir el latido de la vida en lo no encontrado.
La intimidad es un cuerpo sin muda y no debieera ser un hallazgo, ni tan siquiera razón de esa búsqueda sino, incienso de lo amado. No hay otro laberinto que el silencio, encrucijada de tantos caminos como versos. Poesía sin nombre, sin pronombres, sin lecho. Ahí está el mundo. ¿Y yo?

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