NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

19 diciembre 2007

A veces me sorprendo en el intento de encontrar sentido a las carreteras. Me siento junto a los girasoles cuando atardece la tarde, y espero a que salga la luna mirándoles los ojos. Tú nunca estas lejos. Siempre apareces como penumbra en la penumbra, y tomas el color de la noche como dejaste la luz del día: amortecida en los barrancos, en la ventana dibujada en los mosaicos de nuestro cuarto.
No tendrá fuerza el viento para arrastrar nuestra casa, ni habrá silencio sin poesía sentado a nuestra mesa. Las malas hierbas harán el resto. Ningún hombre llegara a nuestra casa por un mismo camino.

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