NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

20 enero 2008

MADRUGADA EN LA CIUDAD QUE UN DÍA SERÁ DE LAS SOMBRAS

-en tres fotografías-
(El mendigo)

Luciérnagas de agua en las farolas
y noche que fría se deshiela,
en cada silencio que sujeta,
la mano de tierra que en sus manos tiembla;
y como un viejo tronco, de retorcido abrigo,
de húmedo cartón donde el viento aqueja,
duerme un perro de esparto y un hombre sucio
en la alcoba de luz de una tienda de zapatos.

Luz de agua en el asfalto, y en la acera,
armarios de carcoma y un árbol frágil,
la inquieta sensación de un extraño día,
y un andamio de obra nueva levanta un edificio
sobre el escombro de un tiempo pasado.
Baja el río entre juncos de aluminio,
buscando el mar en cada puerta,
y en un cristal de nube blanca
dibuja corazones un alma enamorada.

El silencio que el agua derrama
como estela de lágrima involuntaria,
deja soledades y fantasmas.
Y así corren los hombres asustados,
así la sombra limpia del mendigo
se aleja hacia el deseo, donde la lluvia,
anega su ebriedad y su alma,
al fin, en el silencio consolada.

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