NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

08 febrero 2008

VIAJE INEVITABLE

Ayer entre en tu soneto. Por cierto, lo cantan. Lo cantan los hombres que nacieron en ti, y lo cantan los que no conocen las mieses ni otro yugo que la inocencia. Entré por el rayo y en las sombras negras que albergan las penas florecía el carbón. Desayuné a tu lado. Oímos ladrar un perro en el alma de los cardos, aullido de uñas afiladas y almohadillas para andar la muerte. Entré en tu cueva sin salida alguna y me dejaste solo, con tu pena.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Con el tiempo, la pena deja de tener importancia en el alma. Solo queda el recuerdo, que es inevitable. Aunque no siempre es así. Hay penas que son de por vida hasta la muerte y solo el silencio sabe de ello.

Le felicito por sus textos son preciosos.

PACO dijo...

Gracias por leerlos tan bien y por hacerlos más grandes, en mí, con sus hermosas palabras.

un abrazo
Paco