NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

19 mayo 2008

EL MENDIGO


Un silencio de frío bajo las manos,

como atrapando un terrón de invierno.

Dejé versos de alguna juventud

en el camino que allega palabras

y cruza los campos de girasoles.
Como la frágil quietud que de quietud
se rompe, contemplo la silla vacía.

Ni murmullo de versos encabalgados,

nada, ni azada de cuerdas de pincel,

ni pasos por la hierba, nada, nada.

No hay comentarios: