NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

05 mayo 2008

POESÍA

Noche bajo las estellas

Después vino la música, siempre polizón de un madero en el viaje del río. Y el hombre la hizo canción para las tabernas. Canciones para acompañar en los parques del latido a un atardecer inevitable. Voces en las voces de la infancia del recién nacido. Casi corazón. Pero cómo llegar a ti sino a través del barro. Y levantó sus manos a la tierra mojada por el llanto y moldeó un rostro como quien nace un niño. Nacido del cántaro de las sombras donde vive, cómo hacer estrellas en la noche. Y huérfano nuevamente, de sueños de arcilla, de mundos de semilla de guijarro. Plantar piedra sobre piedra y levantar los muros de una casa. Poco más. Solo oscuridad de luz siempre necesitada para existir. Y tomó los colores del mundo en su lucha contra el olvido. Y dejar trazos como vientos, atrapando el viento, y su pigmento imaginado, imaginar almas que imaginar. Nunca refleja un ojo la mirada, ni esta luz que refleja el membrillo que corona en mi mano. Ninguno podrá llegar donde la poesía, nadie vuelve al lugar del que partió.

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