NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

24 julio 2008

NOTA

Hoy recibí tu beso. Hay noches que uno debiera ser sábana de tu cuerpo, lugar donde abrazar tardes vividas y mirando al cielo, hablarnos como las hojas hasta vaciar los zumos del olvido en el silencio escanciados. Hoy, tan lejos de la flor, en el asfalto, siento la soledad del barro de los tiestos y me abandono a la tenue luz de la madera. Los hombres tallaron las piedras de estos muros como hilaron la voz de la escalera. Y el cielo, ennegrecido por vacío, sabe de mi amor y de mi pena, por no sentir un instante contigo.

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