NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

25 octubre 2008

de LA ESPERA

Anoche sabía que no ibas a venir como me reprocho a cada instante que no te quise todo lo que debí quererte. Yo no amo el silencio. Los que esperan no aman el silencio, lo necesitan. Los que esperan dibujan con la mirada el contorno de los objetos en la oscuridad de una habitación. Se afeitan de madrugada y se preguntan frente al espejo cosas que no tienen nada que ver con la primavera. Se recuestan abatidos contra una pared y miran al cielo y al suelo a un mismo tiempo, como un enorme salto de agua. Porque los precipicios no saben donde nacen y donde mueren.
Salen cuando quieren entrar, cierran los ojos para ver, y callan porque ese es su grito. Y si tienen suerte, desde los mosaicos sin rodapiés logran sentir el vuelo de las aves. Pero los sueños se enredan en el recuerdo y hoy tampoco vendrás. Esta noche te esperaré para decirte que estuve solo demasiado tiempo. Que yo no amo el silencio si no es a tu lado

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