NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

11 marzo 2009

El mismo viento que mece las ramas

azota el llanto, enturbia el mar de las hojas

y dispersa, como siembra, las esperas

y los humos por los versos de este escrito.

Afuera, la ventana nos mira sin refugio,

atrapada entre muros de tormenta,

y yo aquí, sin viento que me arranque,

que me turbe y me disperse por el mundo.

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