NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

13 mayo 2009

DESDE LA ATALAYA

Así suman los instantes eternidad,
por las orillas van los ríos dejando valles;
quién sabe sino reflejos, en tus ojos,
de la lágrima que abandona mi mirada,
en la fría madrugada de esta torre
herida por las primeras claridades.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Atalaya era una de las palabras favoritas de mi niñez porque allí culminaban las aventuras y los juegos del verano.
No sé porqué tu poema me recuerda el "tono" de "Soliloquio del farero", de Cernuda.
Ana

PACO dijo...

Yo tampoco lo sé verdaderamente, pero es para mí un elogio que este poema te recuerde a uno de los grandes poetas. ¡Cúanto he aprendido de Cernuda! ¡Con pocos versos de Cernuda se aprende tanto!
Paco