NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

16 junio 2009

MADRUGADA

Poema de LA VOZ AJENA

Quisiera no escribir en este instante,
dejar correr el agua por los cuellos.
Detener un segundo las mareas,
contemplar horas muertas en la playa
y la sombra del tiempo en el derrubio
que arrastra la corriente hasta la mar.
Escribir es matar por un instante;
porque hay luna sin luz en cada piedra
que detengo y mi voz, todavía
temblorosa cuando ama, no se acalla
aunque envejece el cuerpo. Y con las manos,
cego el río, levanto las estatuas
y las dejo marchar corriente abajo.

Bajan de las cornisas los desagües
huérfanos de sal y espuma
a un muladar de escombros sin ruina,
entre ventanas frías a la luz
y almas que no conocen primaveras.

Un disparo atraviesa el muro,
es un inesperado trueno de guijarros,
de esqueletos y cieno,
chillidos de gaviotas asustadas
hacen chirriar los goznes
de una ciudad violenta.

Detener es morir ese segundo,
no vivir por alzar de nuevo el canto
y enfermar, de palabras condenado.
Son mis versos locura
¡No es acaso locura la vida!

Con las manos vacías alzo el barro
y contemplo el partir de los otoños.
Quiero ser por la piedra que me mira
y exijo que los hombres vuelvan
al lugar donde un día partieron.

4 comentarios:

julia dijo...

Més, sisplau. Només un bombardeig de poemes ens pot fer redreçar un camí tan sòrdid.

Frida

Anónimo dijo...

Paco, sabes que me cuesta "comentar" poesía. Pero te voy siguiendo.
Ana

El pobrecito hablador del siglo XXI dijo...

Hablo con voz ajena; en ella me refugio, y con ella vuelvo al lugar de donde partí

Anónimo dijo...

Que tal sta mañana? al final k?

Recuerda lo del el dia 29!!!!!!!!


Besitos!!!


Rebeka.