NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

03 septiembre 2009

EL DESTIERRO

Atrás los rastrojos de la huída,

las granjas, las queserías oliosas,

el torreón adosado al viento

de la meseta, el refugio

donde estremece la vida.

Yo no veo sino en áridas tierras

sin aliento, amor a las esperas,

rastrojos que son esperanzas

que retorna a los hombres su pobreza,

una isla inexistente en los atlas.

Soy entre las encinas de estos páramos

sol de cabeza gacha,

joven para amar,

viejo para tus ojos,

y me duele la vida que avienta,

ante el hálito del viento,

las pocas cosas que han sido.

4 comentarios:

Matasanos dijo...

Así se alejan las horas, doliéndolas. Así nos alejamos del momento que vivimos, entre el dolor y la ilusión del tiempo.

En la masia dejé algo de mí, algo que no hecho de menos. Un abrazo.

Ana Rodríguez Fischer dijo...

"amor a las esperas" y "el dolor de la vida que avienta"... Sospecho que es una exacta formulación de nosotros mismos. Gracias paco, por seguir desenterrando verdades

Is@Hz dijo...

Paco, transmites sensaciones que van más allà de los sentidos.
Releyendote y siempre esperando un nuevo post...

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

¿Andas por Castilla? ¿Por qué parte?