NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

05 octubre 2009

LOS HOMBRES Y LAS HOJAS

Los hombres caen abatidos, las hojas no.
Las hojas danzan como libélulas,
y envejecen en la manos de la tierra;
viajan mientras mueren
y arrastran el misterio
de los trenes que van al silencio.
Son viento de claridad en la mañana
y quietud en los bosques de la noche,
Los hombres saben de sus miedos, las hojas no.
Las hojas sosiegan el pulso del viento,
son memoria en la espalda de la tierra,
manos encallecidas
que no pertenecen al hombre.
Las hojas no detienen su viaje, los hombres sí.
Los hombres sufren tiempo y pensamiento,
viven en el ocaso de una sombra
que dibuja el sol cuando atardece.
Y cuando llega el día de lo todo vivido,
emprenden juntos ese viaje
que ha de llevarlos hacia ningún lado.

5 comentarios:

J. Gelas dijo...

Gracias por el comentario. Tus palabras son siempre muy profundas. Agradezco tu consejo. Hasta la próxima.

Anónimo dijo...

Hola.
Tu poema me ha hecho recordar que estamos en Otoño, lo normal es que los árboles perdiesen sus hojas, pero no sé que pasa, tal vez el calor, los árboles siguen verdes como en Verano.
Con lo estraño que es el clima en estos tiempos, leo tu poema como si se tratase de un recuerdo de tiempos pasados, cuando había cuatro estaciones, y no las dos estaciones actuales, una de frío y otra de calor.
Animo y sigue escribiendo así.

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Baudelaire dijo que esa sencilla visión -la de las hojas desprendiéndose de...- propició l aaventuta... el vuelo.

Carlos dijo...

Y gracias a tus hojas comprendo mejor a los hombres

Ms. Frutos dijo...

Paco, sólo quiero dejarte saber que te sigo en silencio como imagino tantos otros.
Gracias por seguir cultivando tu espíritu cada día.
Un abrazo