NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

15 enero 2010

EL MIEDO

No vendrá tu pincel ni tu viento
a llevarse la luz de una grieta
hendida en una puerta de maderos.
Seguirá claridad en esta cárcel,
que en la voz del silencio se hace oscura
sobre el inquieto miedo a abandonarme;
y llega la muerte y suerte
que esta noche la luna muere llena.

6 comentarios:

J. Gelas dijo...

Excepcional, Paco. Los cuatro primeros versos me han dibujado en el rostro la sonrisa del que recuerda, y los cuatro siguentes han logrado que vuelva a escribir unos versos, que ya hacia tiempo...

Eastriver dijo...

¿Miedo al paso del tiempo? ¿A lo irrecuperable? ¿A la tristeza pequeña de lo que ya no puede volver a ser? Eso es la poesía, Paco: un espejo enmedio (no del camino... eso era otra cosa...) un espejo enmedio del alma. Abrazos.

Isabel Martínez dijo...

Veo este poema como un canto alzado frente a la oscuridad y el miedo. Se aferra a la luz que ilumina, aunque sea poca (una franja en una puerta de maderos), y se ayuda del resplandor de la luna llena como barricada ante la muerte.

Como siempre, me gustó y me emocionó.

Un fuerte abrazo.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Mira que la última rima venía sola, sin forzarla, y como al final quieres cantarle a la plenitud, te da igual que venga la muerte y se lo lleve todo: ya todo está hecho, satisfecho, ya puede venir la Parca y finiquitar, que la "luna muere llena".

Los primeros versos me recuerdan mucho a un cuadro con el que ilustré una entrada que hice algunas semanas. Es un cuadro de un pintor llamado Joseph-Benoît Suvée y se titula «Butades o el origen de la pintura» (1791). representa a una joven mujer de Corinto, hija de un artesano llamado Butades, que, con un carboncillo y siguiendo la sombra proyectada a la luz de una vela, traza en una pared la silueta de la cabeza de su amante, que está a punto de marcharse, para así conservar su imagen, o como dicta la tradición primitiva, también su alma.

¡Salud Paco!
PD: la musicalidad natural de tus versos me tiene subyugado

Carlos dijo...

Menos mal que nos queda tu luz

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Paco,
sigo sintiendo miedo, su vértigo. Por eos no te escribo como mereces o desearías o necesitas. Aún así, me acompañas. Gracias!
A.