NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

07 mayo 2010

MUDANZA DE NOVIEMBRE

Acaso aún estoy a tiempo
de dejar olvidado en la mudanza

este diario y acabar por siempre

con este asedio de alma y tiempo y muerte,

de formas y de danzas del delirio,

danzas que alzan la pena

y penas que destierran de las almas

la dicha de ser sin implorar a nadie.

Quisiera no mirar a sitio alguno y habitar
un lienzo de serpientes grises que desemboquen

sus ojos en la noche oscura y yerma de un verso,

y dejar en el aire el aire que aviva el fuego

y apaga candelabros.

Y no es tal el silencio

que en todos los silencios me acompaña,

ni es canto la palabra de la siembra,

es sólo un repentino movimiento de mareas.


No hay instante que aguarde mi descanso,

ni hay luz que se interponga entre dos labios.

No hay noche tan oscura que no pueda desahuciarse,

y es tan terrible el miedo que desnuda y desarma

el sueño como un pueblo sumergido en las aguas.

Todo muda de atuendo y de vivienda,
como niebla que cada tarde visita monasterios

Porque todo es mudanza puedo verte

y entender tu mirada a las afueras

de una vida que danza y alza penas,

y es transporte de hierros,

argamasa de voces y silencios.

Poco recoge el diario que ahora escribo,
luciérnagas que asoman cuando duermes,

y una ciudad que siempre se vacía.

Yo necesito hablarte de mi pena

y me niego a morir dos veces por lo mismo.

6 comentarios:

Eastriver dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eastriver dijo...

Claro, no dejaste olvidado el diario ni lo perdiste. Asume eso; vas a seguir escribiendo, afortunadamente.

Carlos dijo...

Uff Cuantas imágenes traen tus versos Paco. Me calan tus palabras. Un gran abrazo amigo.

J. Gelas dijo...

Nadie debe morir dos veces por lo mismo, Paco. Eres un maestro, una fuente de aprendizaje. Tus lectores, te necesitamos.

Is@Hz dijo...

Sé que me repito, no como tú, Paco, que siempre sorprendes con imágenes nuevas y sensaciones a veces inquietantes, crudas o desesperanzadoras, pero siempre bellísimas que arrancan hondos suspiros. Un beso.

Isabel Martínez dijo...

Háblanos, Paco, y no te dejes morir dos veces por lo mismo.
Nosotros te escuchamos y nos emocionas siempre.
Un beso.