NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

28 septiembre 2010

POEMA

Miras con lentitud en la nieve
de una tierna rama que se quiebra
y sabe de su morir en silencio.

¡Oh! Canto de amor que desespera,
maniatado a los goznes de la vida,
a la lluvia de amor, desconsolado.

¡Oh! Canto de amor que se encadena
a los cabos de un mórbido naufragio,
sin marea, sin riqueza alguna,

vencido por el paso de las nubes,
cansado de mirar a un horizonte
que solo deja paz en su consuelo.

5 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

¡Qué hermosura, Paco! Un poema de una densidad lírica impresionante.

Ojalá sepamos todos alcanzar la paz en el consuelo del naufragio.

Un abrazo enorme.

NINA dijo...

Isa, có se encuentra la paz en el consuelo de un naufragio?
Pienso en un naufragio y me aterro...

Is@Hz dijo...

Gracias, Paco, por este poema; me hace sentir mucho más viva. Lástima que yo no tenga el don de explicarlo con bellas palabras.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Paco, es la séptima lectura que hago de este poema y ando cabalgando tus encabalgamientos, que primero son como el andar triste de un rocinante hacia el último establo y en los últimos versos final como la galerna que pretende calma chicha con el consuelo. Un último suspiro, quizá un rugido, un gemido, el grito ahogado en el mar enfurecido. Pero, ¿hay consuelo? No, el amor termina con el tiempo, que todo se lo lleva por delante.
¡salud Poeta!

Camino a Gaia dijo...

No nació el amor para la inmortalidad.
Muere así para forzarnos a buscarlo nuevamente. Para ser cantado como un aullido lastímero. Ebrio de derrotas y naufragios, será cantado infinitamente como una pérdida, será recordado como un encuentro.