NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

19 octubre 2010

ATARAZANA DE AMANECERES

Ya sólo el canto puede amanecer,
ni siquiera la luz que dibuja ventanas
en el suelo de arena del astillero,
del alba que despierta entre las manos
de un viejo carpintero de ribera.
Ni el joven aprendiz de su mirada,
que atisba entusiasmado tras los cristales,
traslúcidos de sal, rayando el día,
la nueva jornada que empieza.

Sólo el canto amanece entre esquirlas,
enredado entre sombras y humedades
de un inmenso esqueleto de ballena.

Sabe el viejo del mar bajo sus pies,
que jamás se detuvo el agua
en la escondida espalda de los diques,
y siente la resina que embriaga el sueño,
mientras sentado, almuerza y sonríe
a un joven carpintero de ribera,
que tras los cristales se asoma y sueña
ese día en que se hará a la mar.

5 comentarios:

Carlos dijo...

Colgaremos estos versos en todos los astilleros del mundo para que sientan que un poeta les canta bien sus amaneceres. Un abrazo amigo.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

¿Sólo el canto porque "No amanece el cantor"?

Eastriver dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eastriver dijo...

Tú lo dices muy bien pero ya lo sabíamos. Cuando las certezas del mundo nos hablan de tantas mentiras, resulta ya indiscutible que sólo el canto puede amanecer.

Ms. Frutos dijo...

Paco la imagen de este poema es maravillosamente evocadora de ese ritual que despierta con el canto
Un abrazo