NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

13 octubre 2010

TRANSEUNTE

Desde este instante que ahora es tuyo,
vestigio al fin de nuestras noches,
rodeado de perfiles de piedra dibujada
por la luz de una lámpara de aceite,
te recuerdo y te traigo como sombra
que anochece en la débil quietud del heno.

Si este atuendo que en noches se deshoja
como hilo de claridad incierta,
quedase en el papel, atrapado por siempre,
tendría mi zozobra hogar para el llanto.

Comparte los caminos de la ausencia
con el aire que avieja nuestros cuerpos,
sé huésped de la niebla y de su huída,
y abandona el instante que sin voz apresas.

Afuera, siempre afuera, nos desarma
la quietud misteriosa de los bueyes,
la humildad de mirarnos a los ojos;
ya nunca será demasiado oscuro.

6 comentarios:

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Posees el secreto de la sencillez para atrapar lo trascendente. No hay una sola palabra en este poema que no pueda uno decir cuando habla de manera habitual, y sin embargo, organizadas bajo tu sentido lírico, bajo el tema que expresas, las palabras se elevan y se elevan y se elevan y quedan reposando sobre abstracciones, sentimientos, sensaciones como la ausencia, la melancolía, la memoria, la soledad, el amor, el tiempo...
¡salud!

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Paco, me sumo a los comentarios del Hablador. Y me sorprende la coincidencia reciente en una palabra que apenas oigo o leo ya: zozobra. Un beso!

Eastriver dijo...

Los ecos del desgarrado Alberti que yo prefiero y tu poema convertido en invocación. Pasar buscando y encontrando, perdiendo y recuperando... eso me sugiere tu poema.

PACO GÓMEZ dijo...

Querido hablador y queridísima Ana, sinceramente, no os podéis imaginar lo que necesitaba oir de este poema lo que tan generosamente me decís. No estoy atravesando a una fácil orilla, nunca conocí aguas tan turbulentas en mi quehacer poético y pocas veces he tenido un aliento tan sincero y tan reconfortante. Gracias, mil gracias por este momento.
Paco

PACO GÓMEZ dijo...

Easriver, amigo mío, cuánto me anima saber que este poema sugiere. Ya tengo bastante, más que suficiente.
paco

Isabel Martínez Barquero dijo...

Es precioso, Paco. Un transeúnte de este mundo sin morada fija, con la zozobra a cuestas.
"sé huésped de la niebla y de su huída,
y abandona el instante que sin voz apresas"
En esos dos versos sublimes, entiendo la absoluta desposesión, el quedarse desnudo para siempre en este mundo.
Mucho, me ha gustado mucho.