NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

25 noviembre 2010

LA ARQUITECTURA DEL FUEGO

LA CIUDAD DE LAS BRASAS

Hay cosas que uno entiende
solo en la tempestad,
en los caminos sin arcén
y en las voces que nunca entiende.
Verdades que ocultan tus paredes,
como rojos crepúsculos de antorcha,
que se encomiendan a la errante
oscuridad del edificio del humo.

Hay cosas que uno,
solo en la tempestad,
jamás entiende.

3 comentarios:

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Aquí estoy, Paco.Pendiente del fuego... siempre avivado por tu palabra.
Besos!

Is@Hz dijo...

La diferencia, Paco, es que tú siempre buscas y nosostros disfrutamos de tu busqueda y aprendemos a ver lo infinito que es el universo -más cercano- a través de tu poesía. Cruel o bello, pero infinito.
Aquí siempre.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Entender que entendemos cuando peores condiciones tenemos para entender. Cuando estamos al límite aflora el instinto, y la inteligencia, y vislumbramos entre las llamas, quizá entre los restos -antes de que se conviertan en ceniza- el fulgor de la verdad. Después, sobreviene la tragedia y ya es imposible dar testimonio, y la verdad se eleva con el humo, y se pierde, hasta un nuevo incendio, el momento en que alguien señalado, con el estigma del fuego, sobreviva para contarlo

¡salud Paco!