NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

10 noviembre 2010

Ni una luz que reclamase
maternidad de las sombras.
Ni un otoño arrepentido
que tornara cada hoja
a la fràgil prisión de la vida.
Ni una nube que volviera
reclamando sus aguas.
Ni un reloj que se durmiera.
Ni un árbol que al pájaro exigiera
un canto por habitar la luz del alba

2 comentarios:

NINA dijo...

Ni una niña que pretendiera un beso por el amor que ha dado.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

¡¡Ay si la vida tuviese moviola!!
Correríamos el peligro en emular a Benjamin Button.

Hasta la muerte forma parte de la vida. Final y principio, origen y destino forman parte de la misma unidad. ¡saquemos de ella el máximo provecho, sin lamentos! !Cantemos a la luz del alba!

¡salud!