NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

27 enero 2011

LA DUDA

¿Atardece en la espalda del mar
o se alza la luz con la tarde?
las montañas del agua y un dibujo
en la pared del cuarto donde escribo.
Nunca fue la palabra de los vientos.
Ella se pertenece. Es derrubio
y barro, más allá del alfarero
que resigna en sus manos la huida.
En la orilla, sentado entre las rocas
de este rincón del mundo,
no siento miedo alguno ni recuerdo
que hay un verso encima de mi mesa,
la sed de la verdura y un invierno
que nos traerá frío y compañía.
El viaje del otoño está cerrado de hojas
y ahí quizá se aprenda el paso lento.

4 comentarios:

Is@Hz dijo...

Un beso, Paco.
Como siempre lo leeré varias veces hasta sentirme arropada por tus palabras; mecida...

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

El mar mira de frente. Yo nunca he imaginado su espalda. Viendo albear en Levante o atardecer en Poniente, siempre he imaginado sus brazos concavos abiertos, como un padre generoso, en cuyo abrazo cabemos todos los hijos de la tierra.

¡La espalda del mar! qué gran hallazgo, Paco

¡salud!

Anónimo dijo...

Paco, sin ti no podría...
Gracias por el derrubio, gracias.

Pepe

Anacanta dijo...

Se rebela la luz
antes de aceptar la oscuridad
ni siquiera la transparencia
puede defenderla.