NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

10 enero 2011

Un viento de faldas,
como rueca que ovilla los lirios de una pena,
me deja en la sombra de una luna de día
y se lleva la luz de mi escalera.

Nadie por las calles,
como si el suelo coronara en universo
adoquines de melancolía y un reflejo
del agua en que ha llovido la tarde.

Quiero vivir la muerte en primavera.

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