NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

23 febrero 2011

EL DÍA DESPUÉS

Si descubriera en ti, luz, una razón
para seguir amando entre el escombro,
un aliento de sombra imperecedera,
sabría a qué atenerme cuando leo
en tus labios mi vida y mi epitafio.

Y hoy, sentado en la orilla de los siglos,
quisiera ser mirada y entender,
cómo se hacen pequeños los guijarros
del río que nos trajo la sed,
y no nos enseñaron el lenguaje
de los peces que habitan en el aire.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No bastan las palabras para describir lo que siento quando leo tus poemas.
No es precioso, es maravilloso.

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Quisiera ser mirada y entender...
Justo loque haceis los poetas, para el alivio geeeeeeeeeeeeneral.
Besos!

Isabel Martínez Barquero dijo...

No nos enseñaron ese lenguaje, Paco, pero tú lo articulas y nombras esos peces que habitan en el aire, y discurres por el río del significado hondo siempre.
Un abrazo admirado ante tus versos.

Carlos dijo...

Joder Paco que bien me suenan tus palabras siempre. Un gozo leerte y escucharte.

La Maldición de Jones dijo...

No estoy yo para mucha lírica, pero ¡coño Paco! ¡cómo suena! ¡cómo brillan tus palabras en la boca de la muerte!