NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

02 marzo 2011

Cuando en los pórticos de la plaza
retiran las mesas de los bares,
todas las voces son anónimas
en esta ciudad solitaria.
Nadie pregunta por ti
y es ausencia que sosiega,
como mirar al mar
desde los sótanos del tiempo.
En la ladera del pensamiento
sentirás el latido de un nuevo canto.
Querrás detener un mundo
que se consume como un cigarro más
en el olvido de un cenicero.

2 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Mientras el pensamiento sea una ladera transitable, surgirán palabras hermosas y con sentido, como las tuyas en estos versos, Paco.
El mundo se consume y nos consume, pero las palabras resisten. No debemos olvidarlo, querido amigo.
Un beso.

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Vamos por la ciudad, caminaamos apresurados y, a vesces, advertimos esos nuevos espacios improvisados. Pero sabemos que no, que no está la voz (la tuya) o el sentido.
Kisses!