NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

30 abril 2011

INSTANTE DE ESPERANZA


Como la incierta fragua del ocaso,
atardecer es mi nombre y mi sombra
en este breve y último silencio
que hoy quisiera dejar pero no puedo.
Porque la poesía se consume
aprisa, como el aire de un frágil estertor
que anuncia un precipicio inevitable.

Queda encendido un pábilo en la tiniebla,
como un faro aturdido y solitario,
que no entiende ni extraña acantilados;
que se sabe palabra de naufragio,
oleaje de amor a la vida
y alma imperecedera de lo oscuro.

Llegado a este silencio, en el mosaico
tiznado de locura donde me hallo,
sin desaliento ni orden ni esperanza,
quiero un instante sin regreso
para mirar la tierra que abandono.

Quiérela aún sin haber vivido,
lábrala como sepas, aunque extrañes,
tanto como el agua o la sequía te permitan.

4 comentarios:

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Querido Paco:
No sé porqué... pero después del cuarto verso (a mediados de la primera estrofa) y hasta que vuelves a hablar del silencio... haría un corte.
Lectura apresurada (necesito el papel), pero... impresiones. Besos!

Isabel Martínez Barquero dijo...

"Atardecer es mi nombre y mi sombra".
¡Qué verso más hermoso, Paco!
Y cuánto desasosiego en el poema, cuánta tristeza. El dolor de vivir y el bálsamo de la palabra, amigo Paco.
Un gran abrazo.

PACO GÓMEZ dijo...

Queridísima Ana, estoy en ello. De primeras, yo siempre le doy la razón a lectoras como tú. Más allá de todo, porque _y tú bien lo sabes- a uno le cuesta ver en muchos momentos su obra desde afuera. (Voy aprendiendo). Y en segundo lugar, y no por ello menos importante,casi siempre las primeras impresiones son certeras. ¡Y no te digo en poesía! Puede que yo haya intentado en la organización estructural de sus estrofas una pirueta que no he sabido transmitir, vaya, que acaba en tortazo sublime. Si todavía andas por Asturias, disfrútalo. Un beso enorme.
Paco

PACO GÓMEZ dijo...

Isabel, isabel, me llenas de alegrías, amiga mía.
Un abrazo
Paco