NADA MUERE CONTRA LOS ARRECIFES DEL ALMA

26 mayo 2011

Miras con lentitud en la nieve
de una tierna rama que se quiebra
y sabe de su morir en silencio;
vencido por el paso de las nubes,
cansado de mirar a un horizonte
que solo deja paz en su consuelo.

¡Oh! Canto de amor que desespera,
maniatado a los goznes de la vida.

¡Oh! Canto de amor que se encadena
a los cabos de un mórbido naufragio.

6 comentarios:

Is@Hz dijo...

Paco, sé que seré reiterativa, pero me ha encantado. El Anterior también, muchísimo, pero no dispongo del don que tu derrochas...
Un beso.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Una contemplación que se hace canto, elegía que nombra lo que observa.
Abrazos, querido poeta.

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Tu poema, como siempre, es LUZ.
No lo entenebrezcas sin necesidad.
Deja que los lectores sugieran las imágenes, por naif o... elememtales que sean...

PACO GÓMEZ dijo...

Isa, si yo te contara sobre eso que tu llamas don. En fin, suerte que hay gente maravillosa como tú que nos hace sentir acogidos.
Paco

PACO GÓMEZ dijo...

Isabel, un abrazo para ti.
Paco

PACO GÓMEZ dijo...

Queridísima Ana, he leido lo que me dices. Y, como debe ser, sin demora, he leído nuevamente el poema. Y lo he leído como seguramente debió ser cuando lo descubrí, sin los dos versos que sobran. Esos versos que deben quedarse en mí, para mi regocijo, pero que no deben salir de la intimidad necesaria y secreta del poeta. Una vez hallados los versos innecesarios se ve tan evidente.
Pero sin con tu acertada mirada soy capaz de verlo inmediatamante. Casi te diría que antes de volver a leerme el poema, después de leerte, ya me vinieron a la mente los versos que, indiscutiblemente se filtraron en el poema. ¿Por qué no lo vi antes? Aunque me queda por resolver cuál es la razón por la cual esos versos aparecen, para qué consuelo, a qué miedo obedece. En fin, Habrá, seguro, muchos grandes poetas en el mundo. Poetas que ganan y ganarán grandes premios y verán su obra en prestigiosas ediciones. Pero, dudo que ninguno tenga el privilegio que yo. Si Dios me dio algo maravilloso, no fueron poemas, sino la fortuna de acompañarme en esta vida de poetas como tú.
Un abrazo enorme.
Paco