Qué sino el vestido es tu herida,
el instante en que nace la palabra,
los pasos que te llevan al trabajo
desvaídos cual hoja de rosal enfermo.
No es calavera pura desenterrada
sino visillo que oculta motores,
engranaje de droga y dolor
un beso negado por la huída.
¿Qué libro me ofreces para mi muerte?
¿Qué canción de simiente tiene sueños?
Qué sino este hablarnos nos hiere,
no entender el viaje sin silencio,
sufrir paragüas de equipaje,
y anotar en la agenda cada tarde.
Qué sino este desvarío de amarnos.
Qué sino este desvarío de amarnos.
2 comentarios:
A menudo pensamos en una música para el día de nuestra muerte, pero nunca en un libro.
Qué imágenes tan sugerentes y tan tristes (duras) nos traes en este poema Paco
Más que nunca, Paco, hasde proseguir.
Piensa en los que nos hiere/conmueve tu palabra, aunque no siempre seamos generosos o puntuales a la hora de corresponder.
Abrazos fuertes!
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